Una escuela para aprender artes marciales
Aprender una disciplina es mucho más que repetir movimientos
Rincón del Dragón es una escuela de Tai Chi y Wushu donde aprender significa entrenar, observar, comprender y, poco a poco, hacer propio lo aprendido.
La técnica importa. El entrenamiento físico importa. Repetir también forma parte del entrenamiento. Pero aprender no consiste únicamente en recordar una secuencia de movimientos o conseguir que algo salga bien.
Significa entender qué estás haciendo, aprender a reconocer lo que ocurre en tu cuerpo, descubrir por qué algo funciona —o por qué no— y desarrollar, con el tiempo, tus propios recursos para seguir avanzando.
Aprender
a aprender
Al principio necesitas indicaciones. Alguien te muestra el movimiento, te ayuda a encontrar una posición, corrige un detalle o te propone una forma diferente de abordar una dificultad.
Pero enseñar no debería crear dependencia.
Con el entrenamiento empiezas a observar más. A reconocer sensaciones. A detectar errores. A relacionar unas cosas con otras. Lo que antes necesitaba una explicación empieza a formar parte de tu propia comprensión.
El objetivo no es que necesites siempre a quien te enseña, sino darte herramientas para que cada vez puedas aprender más por ti mismo.
Entrenar. Observar. Comprender. Hacerlo propio.
Equivocarse también es entrenar
El error forma parte del aprendizaje.
Cuando algo no sale, hay información ahí: quizá falta coordinación, equilibrio, fuerza, movilidad, atención o simplemente tiempo y entrenamiento.
Aprender implica poder observarlo sin convertir cada dificultad en una derrota. Probar, corregir, volver a intentarlo y descubrir poco a poco qué necesitas cambiar.
En Rincón del Dragón no buscamos hacer las cosas perfectamente a la primera.
Equivocarse sin frustrarse también se entrena.
Y aprender a continuar cuando algo resulta difícil puede ser tan importante como conseguir finalmente que salga.
Más allá
de la técnica
Las artes marciales se aprenden con el cuerpo, pero durante el entrenamiento también desarrollamos capacidades que van más allá de la técnica.
La constancia necesaria para repetir algo que todavía no dominamos. La paciencia para respetar un proceso. La atención. El conocimiento del propio cuerpo. La capacidad de mantenernos presentes ante una dificultad y buscar recursos para afrontarla.
Para algunas personas, el Tai Chi o el Wushu serán una práctica durante una etapa de su vida. Para otras pueden convertirse en compañeros durante toda su vida.
Los logros forman parte del camino y son motivo de orgullo. Aprender una forma, mejorar técnicamente, superar una dificultad o alcanzar un objetivo importa.
Pero no es lo único que importa.
Lo importante no es solo lo que aprendes a hacer, sino lo que aprendes mientras intentas hacerlo.
Lo que nos gustaría que permaneciera
Esta idea cobra un significado especial cuando enseñamos a niños, pero no pertenece únicamente a la infancia.
Un alumno puede olvidar con los años una forma que aprendió, dejar de entrenar durante un tiempo o elegir un camino completamente diferente.
Nos gustaría que algo de lo vivido entrenando permaneciera.
Que haya aprendido que puede equivocarse y volver a intentarlo. Que conozca mejor sus posibilidades y sus límites. Que sepa que la paciencia también puede entrenarse. Que haya experimentado que detrás de algo que parecía imposible puede haber simplemente un proceso que todavía no ha terminado.
Y que, cuando alguna vez se sienta perdido, abatido o ante una dificultad, pueda encontrar dentro de sí algún recurso al que recurrir.
Si el aprendizaje consigue salir de la sala de entrenamiento y acompañar a la persona fuera de ella, entonces las artes marciales han enseñado algo más que artes marciales.
La persona detrás de la escuela
Mónica
Rincón
Fundadora, directora e instructora de Tai Chi y Wushu

Mi relación con las artes marciales comenzó mucho antes de que existiera Rincón del Dragón.
A lo largo de más de treinta y cinco años de práctica y veinte de enseñanza, el Tai Chi y el Wushu han ido ocupando lugares diferentes en mi vida: aprendizaje, entrenamiento, competición, enseñanza y, sobre todo, un espacio al que siempre puedo volver.
Entrenar me aporta presencia, tranquilidad, claridad y equilibrio. Cuando dejo de hacerlo durante un tiempo, noto que una parte de ese equilibrio desaparece.
Hace muchos años alguien me preguntó por qué quería aprender Wushu. No tenía preparada ninguna respuesta. Dije simplemente:
“Porque me hace mejor persona”.
Con el tiempo he entendido mejor lo que había detrás de aquella respuesta.
Las artes marciales no nos convierten automáticamente en nada. Pero pueden ofrecernos un lugar donde conocernos, enfrentarnos a nuestras dificultades, desarrollar recursos y seguir aprendiendo.
Esa forma de entender la práctica está en el origen de Rincón del Dragón y también en mi manera de enseñar.
No quiero que mis alumnos aprendan a imitarme.
Quiero ayudarles a construir su propia práctica.
Formación y trayectoria
Mi formación en artes marciales comenzó en 1988 con Karate y Kempo-Kungfu. En 1990 conocí el Choy Lee Fut, disciplina que marcó especialmente mi desarrollo como artista marcial y en la que descubrí por primera vez el Tai Chi.
A partir de ahí continué mi formación dentro de las artes marciales chinas, trabajando diferentes modalidades y estilos de Wushu y Tai Chi. Una formación que continúa hoy, porque enseñar también implica seguir aprendiendo y entrenando.
Tai Chi
Estilos Yang y Chen, con trabajo de mano vacía, sable, espada y abanico.
Wushu (Kung Fu)
Jibengong —entrenamiento básico—, Chang Quan, Nan Quan, Shaolín, Dao Shu (sable), Jian Shu (espada), Gun Shu (palo), Bagua Zhang y Xing Yi.
Desde 2005 imparto clases particulares y en grupo, desarrollando progresivamente una manera propia de enseñar basada en la comprensión, la observación y la autonomía del alumno.
También cuento con experiencia en competición, tanto en campeonatos autonómicos como nacionales. Aunque la competición ha formado parte de mi trayectoria, no constituye el eje de mi enseñanza ni de Rincón del Dragón.
Titulación
Cinturón negro, 1º DAN WUSHU, titulación expedida por la Real Federación Española de Judo y Deportes Asociados y con reconocimiento internacional de la IWUF (International Wushu Federation).
Una escuela en construcción
Rincón del Dragón comenzó a tomar forma años atrás a través de las clases, los primeros grupos y una manera de enseñar que fue evolucionando con la experiencia.
En 2025 empezó una nueva etapa: construir la escuela como un proyecto integral, con una estructura formativa propia y un espacio donde la enseñanza presencial, el entrenamiento y los contenidos puedan formar parte de un mismo camino de aprendizaje.
Hoy Rincón del Dragón sigue creciendo. Y probablemente siempre lo haga.
Porque una escuela que enseña a observar, cuestionar, aprender y corregir también tiene que ser capaz de hacer lo mismo consigo misma.
Una escuela también se construye practicando.