Fundamentos y trabajo corporal
Posiciones, desplazamientos, coordinación, equilibrio, estructura, movilidad y principios de movimiento.
Tai Chi
El Tai Chi es un arte marcial chino basado en un trabajo preciso del cuerpo, el movimiento y la atención.
Entrenamos de forma progresiva para desarrollar el cuerpo, mejorar la calidad del movimiento y comprender cada vez mejor cómo nos movemos. Cada uno de estos elementos se relaciona con los demás y se va construyendo con el tiempo.
No hacemos movimientos lentos porque sí. La lentitud nos permite observar y trabajar cosas que a mayor velocidad pasarían desapercibidas.

En Tai Chi no trabajamos capacidades aisladas. El cuerpo aprende a organizarse y moverse como un conjunto.
La respiración acompaña este proceso como parte de una manera cada vez más natural y coordinada de entrenar.
Al principio puede parecer que hay demasiadas cosas a las que prestar atención al mismo tiempo.
Dónde está el peso. Qué hace la cadera. Cómo se mueve un brazo. Hacia dónde miras. Cómo colocas un pie. Y, mientras intentas recordar todo eso, cuál era el movimiento siguiente.
Con el entrenamiento, las piezas empiezan a relacionarse. Lo que al principio requiere mucha atención va integrándose poco a poco y un movimiento deja de ser simplemente una posición que tenemos que copiar.
“Aprender una forma es empezar a descubrir qué hay dentro de ella.”
Cómo se organiza el cuerpo. Cómo cambia el peso. De dónde nace un movimiento. Qué relación existe entre una posición y la siguiente. Qué podemos hacer con menos tensión y mayor eficacia.
La forma deja entonces de ser una secuencia que recordamos y empieza a convertirse en una herramienta para aprender.
El Tai Chi es un arte marcial.
Esto no significa que todas las clases estén orientadas al combate. Significa que los movimientos que entrenamos tienen un origen y una lógica.
Las posiciones, los desplazamientos, la transferencia del peso, la coordinación del cuerpo o la dirección de una fuerza no son arbitrarios. Comprender su intención puede ayudarnos también a comprender mejor cómo ejecutarlos.
Por eso, cuando resulta útil para el aprendizaje, exploramos el sentido y la aplicación de determinados movimientos.
Para algunas personas este aspecto supone además un redescubrimiento. Después de haber entrenado otras artes marciales y haberlas dejado atrás, el Tai Chi puede ofrecer una forma diferente de acercarse de nuevo a ellas: desde otro ritmo, otras herramientas y otra manera de utilizar y comprender el cuerpo.
“No se trata de volver a entrenar como lo hacíamos hace veinte o treinta años. Se trata de descubrir cómo podemos entrenar ahora.”
La enseñanza tiene una base principalmente Yang, desde la que trabajamos los fundamentos del movimiento y las formas.
A lo largo del aprendizaje podemos incorporar también contenidos procedentes de otros estilos y formas de Tai Chi, entendiendo sus diferencias y utilizando cada trabajo como una oportunidad para ampliar la comprensión de la disciplina.
El objetivo no es acumular formas. Cada nuevo contenido debe servir para profundizar en lo aprendido y seguir desarrollando la práctica.
“Saber más secuencias no significa necesariamente saber más Tai Chi.”
Muchas personas llegan al Tai Chi buscando moverse mejor, recuperar movilidad, mejorar su equilibrio, reducir tensiones o encontrar una forma de cuidar el cuerpo y sentirse bien.
Todo eso tiene un lugar en nuestras clases, pero no entendemos el bienestar como algo separado del entrenamiento. Cuidar el cuerpo, aprender a movernos con mayor conciencia y prestar atención a lo que hacemos forma parte del propio aprendizaje.
La respiración, la concentración y el ritmo del Tai Chi pueden proporcionar además un espacio de calma y presencia dentro del día.
“El bienestar puede ser una consecuencia de entrenar bien.”
No necesitas conocer una forma, tener una gran flexibilidad ni haber practicado antes artes marciales.
Empezamos por lo fundamental y vamos incorporando nuevos elementos progresivamente.
Habrá movimientos que salgan rápidamente y otros que necesiten tiempo. También eso forma parte de aprender.
El Tai Chi ofrece un recorrido amplio. No todos los contenidos se trabajan al mismo tiempo ni necesariamente en todos los grupos.
Posiciones, desplazamientos, coordinación, equilibrio, estructura, movilidad y principios de movimiento.
Secuencias que nos permiten integrar y desarrollar progresivamente los principios aprendidos.
Forma parte habitual del entrenamiento, con ejercicios que incorporamos al inicio, durante la preparación corporal o al final de la clase para trabajar respiración, movilidad, atención y conciencia corporal.
El trabajo con un compañero permite explorar de otra manera principios como la escucha, el equilibrio, la estructura, la dirección de la fuerza y la adaptación al movimiento.
Exploramos la intención y la lógica marcial de los movimientos cuando nos ayudan a comprender mejor qué estamos haciendo y cómo hacerlo.
Cuando existe una base suficiente, el trabajo con armas permite ampliar el aprendizaje. La espada y el abanico introducen nuevas exigencias de coordinación, precisión, intención y manejo del espacio, y nos obligan a proyectar el movimiento más allá del propio cuerpo.
No se trata de aprenderlo todo cuanto antes.
Se trata de construir una base que permita seguir aprendiendo.
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